Los vestidos de Zurbarán

Una amiga me escribe un correo electrónico en el que dice:  Se me pone la piel de gallina.  Si ese es el discurso museográfico, además del capital invertido en el conjunto de la muestra… una auténtica salvajada, retrata la “VISIÓN CULTURAL” municipal.  Maniqueísmo puro y duro vestido de moda y glamour, que no de modernidad.

Mi amiga suele ser contundente en sus opiniones. Después de ordenar sus apreciaciones, poco que decir. La exposición, “Santas de Zurbarán: Devoción y Persuasión”, queda esbozada en su comentario. Aunque la parafernalia promocional mediática que la acompaña da para mucho más y permite hacerse una idea de lo que después te encuentras al visitar la exposición. Con repasar los comentarios que la prensa local ha publicado de personas implicadas, o responsables de la exposición, es más que suficiente para hacerse un bosquejo de las ideas que bullen en la muestra.

Busquen en la prensa local y lean las declaraciones que la acompañan. No falta el manido argumento de la promoción de la ciudad y su cultura. Luis Odriozola, director comercial de la Territorial Sur de BBVA, entidad que patrocina el apartado textil de la exposición, comenta: “Es un proyecto excelente, atractivo e innovador cuya singularidad hará que sea exportable y que dé a conocer Sevilla y su cultura en otras capitales españolas”. Aunque entre los diseñadores que participan sólo los omnipresentes Victorio y Lucchino son diseñadores que viven en la ciudad. Seguramente Odriozola se refiere a la cultura del barroco, heredada, o a la visión de lo cultural del actual gobierno del Ayuntamiento de Sevilla. Por su parte, el diseñador de moda sevillano, Petro Valverde, escribió una carta de protesta al alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, por su no inclusión en la muestra. A Ágatha Ruiz de la Prada no le gustó que Eva Yerbabuena se atreviera a desmontar su traje para su espectáculo de baile: “Pero al final sois todos adorables aquí y ya está olvidado”. Seguramente, posible reportaje en “Hola” o “Diez Minutos”. Para el alcalde de Sevilla Juan Ignacio Zoido: “nunca se había hecho una exposición que analizara con ojos del presente la producción pasada de Zurbarán, sobre todo sus santas, ricamente vestidas para el martirio”. El diseñador Elio Berhanyer, director artístico de la exposición, se deja llevar por la euforia y la califica como “el mayor homenaje creativo que se ha hecho nunca a un pintor” y continua entusiasmado: “Y cuando los Príncipes le cuenten a la Reina lo maravilloso que es todo, seguro que vendrá también”. Por otro lado, el comisario científico de la muestra, Benito Navarrete, señaló que “en tiempos de crisis lo único que tenemos es la belleza”. Sin comentarios… Continua Benito Navarrete en otro lugar: “Y al sevillano no le costará nada entrar y gozar de esta belleza. Creo que somos muy generosos con la ciudad.” Increíble, pero cierto. Olvida quién paga la exposición. Quién paga su sueldo, el del alcalde y demás “generosos con los sevillanos”. Se agradece que no tengamos que pagar la entrada, pero me pregunto de que lado está la generosidad, de la de los sevillanos que les pagamos a través de nuestros impuestos o de la de ellos que cobran. En fin, lo reseñado da una idea del discurso de los organizadores, las mentes pensantes que han puesto en pié la muestra.

¿La exposición en si? Vayan y véanla. Después de lo que nos ha costado, aprovechen. Háganse una opinión por ustedes mismos. Recorran el espacio expositivo y disfruten de las pinturas de Zurbarán, juntas en una misma sala, una tras otra. El placer del paseo no se lo va a quitar nadie. Ni aún sabiendo que la muestra le ha costado al Ayuntamiento de Sevilla 275.000 euros,  mientras la cultura local sobrevive en medio de la inanición económica, y que el BBVA, en medio de desahucios inmisericordes, ha aportado 150.000 euros destinados a la producción de las obras de los diseñadores. En total, 425.000 euros.

La gestualidad glamurosa que rodea esta exposición, en los tiempos que corren, provoca muchos calificativos, indigna. Claro que es mi opinión. Ya les digo: vayan y háganse la suya. Pregúntense ante lo visto, qué aporta la cultura sevillana a esta exposición y qué aporta esta exposición a la cultura sevillana. Si la refleja en algún aspecto. No hablo de la cultura del barroco, claro, sino de la actual, la de la ciudad hoy. Comparen el trabajo de los diseñadores de moda con los vestidos pintados por Zurbarán. Vean el video que se proyecta en la entreplanta. Más allá del esteticismo dominante, en la concepción de la exposición y en su puesta en escena, la música ambiente y la belleza del claustro del antiguo convento de Santa Clara merecen una visita.

Otra persona me decía hace poco que era muy decepcionante trabajar en un proyecto o pelear para sacar adelante proyectos culturales desde una institución pública y leer después en la prensa cómo el trabajo de los gestores es criticado. Creo que no debe ser menos decepcionante que lo que están viviendo creadores y agentes culturales locales que ven cómo las instituciones públicas de la ciudad los ignoran mientras invierten el reducido presupuesto disponible en proyectos como éste.

El día (a día) del jazz en Sevilla

En noviembre del 2011 la Unesco proclamó el 30 de abril como Día Internacional del Jazz. El pasado año se celebró este día por primera vez, en medio de una encendida polémica sobre el sentido que tenía un día del jazz en el calendario. Al fin y al cabo, planteaban unos, es como llamarse Pepe y celebrar el día de San José con los familiares y amigos más próximos. Una ocasión para compartir el día entre músicos y aficionados y recordar a todos que la música de jazz está viva y sonando en todo el mundo. Aunque, decían otros, celebrar el jazz es apoyarlo todos los días en su itinerario cotidiano, que es donde se hace y construye, donde es necesario que las instituciones públicas den su apoyo y escuchen lo que los músicos y los responsables de organizar conciertos en cafés y clubes demandan para su supervivencia diaria. El jazz no es la celebración de un día al año, es un día a día continuado todo el año.

Este año el Centro de las Artes de Sevilla se ha sumado a la celebración del Día Internacional del Jazz con un concierto del trío sevillano Malheur, de entrada gratuita. También el Teatro de la Maestranza de Sevilla celebró el día con la actuación de Ana Cisneros Jazz Trío en la Sala Manuel García. Por su parte, la Asociación Sevillana de Jazz, ASSEJAZZ, que reúne a muchos músicos y aficionados al jazz de la ciudad, organizó el fin de semana precedente, del 26 al 28 de Abril, el Festival de Jazz ASSEJAZZ 2013, en su sede de La Carpa junto al Polígono Store. Por su parte en el Cicus, Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla, y en el Teatro Alameda la asociación musical y cultural Crazy People organizó el I Festival de Swing de Sevilla, también el viernes 26 y sábado 27 de abril. Como se ve, Sevilla no ha parado en torno al Día Internacional del Jazz.

Se puede decir que Sevilla es una ciudad donde el jazz tiene un peso cultural importante, cimentado a lo largo de varias décadas, aunque callado y poco reconocido. El primer club de jazz de la ciudad fue el Hot Club Sevilla de Jazz, abierto a mediados de los años sesenta en la calle Francos. Su fundador, Manuel Manosalvas Gallardo, presentaba en Radio Nacional de España, en Sevilla, el programa de radio Jazz Panorama y poco después, en Radio Vida, realizó Esto es Jazz. A finales de los ’70, tuvo lugar la primera edición del Festival de Jazz de Sevilla, organizado por el colectivo Free Way. En esa misma época comienza la apertura de locales de jazz que a lo largo de los años han permitido escuchar jazz en directo: Pub Tartufo, El Violonchelo Jazz, Be-Bop, Acuarela, Tatamba, Panecitos, Contrapunto, Orfeo, El Patio, Blue Moon, Bar el Sol…, apareciendo y desapareciendo hasta llegar al día de hoy. En la actualidad se puede escuchar jazz en directo en el Café Jazz Naima, en la calle Trajano nº 47, en el Jazz Corner en el Polígono Calonge y en el Café Eureka en Alameda de Hércules 65; además están el Soberao Jazz en Dos Hermanas y La Carpa, sede de Assejazz, al final de la Carretera Carmona. Se emiten programas de radio dedicados al jazz en varias emisoras, como Radiópolis FM, Radio Guadaira y Radio Abierta, entre otras. También está la web Apolo y Baco, una web de referencia hecha en Sevilla que proporciona una basta información sobre el jazz en el mundo, biografías de músicos, grabaciones emblemáticas, publicaciones, su historia y mucha más información adicional de interés general.

La actividad institucional en torno al jazz se desarrolla en la ciudad en diferentes ciclos y festivales a lo largo del año. Por sus características, Jazz Viene del Sur-Jazz en Noviembre, en el Teatro Central, es el acontecimiento más importante y esperado en Sevilla, junto al Festival Internacional de Jazz, organizado por la Universidad Hispalense, con 15 ediciones de excelente nivel. El Teatro de la Maestranza programa algunos conciertos con figuras importantes del jazz del momento y el ciclo de verano Noches del Real Alcázar de Sevilla, patrocinado por el Área de Cultura del Ayuntamiento, da cabida a conciertos de jazz en su programación. La crisis económica ha provocado la desaparición, ojalá que sea temporal, del Festival de Jazz de la Provincia, organizado por la Diputación Provincial, que llevaba conciertos de jazz a localidades de la provincia de Sevilla. También ha desaparecido el ciclo de conciertos Risings Star patrocinado por Caja San Fernando, después Cajasol, en la Sala Chicarreros –más que sobresaliente por la visión, calidad y nivel de su programación. Este ciclo consistía en tres conciertos mensuales entre los meses de octubre y mayo. En 10 temporadas ofreció 194 conciertos, desde el año 2000 al 2009, en Sevilla, Cádiz y Jerez.

De todas las instituciones públicas, la Universidad de Sevilla ha sido pionera en la creación de programas culturales referidos al Jazz –desde el inicio de la década de los noventa. Además de los festivales internacionales que realiza ha llevado a cabo ciclos de jazz, talleres para músicos, y una serie de actividades continuadas en el tiempo que muestran como una institución local, ahora Cicus, con creatividad en la gestión y sentido común, puede colaborar para que la presencia del jazz en la programación de una institución no sea sólo la realización esporádica de conciertos, sino a la vez un apoyo efectivo a los músicos locales y su música.

En el ámbito privado, Café Jazz Naima organiza a finales de verano talleres para músicos y aficionados en la Sierra de Aracena; ASSEJAZZ, en La Carpa, organiza talleres y jam sessions, igual que Jazz Corner. Importante señalar el trabajo de Soberao Jazz en Dos Hermanas, que además de su actividad continuada a lo largo del año organiza el Festival Andaluz de Jazz en el mes de Marzo. Soberao Jazz es toda una institución en el jazz sevillano junto al Café Jazz Naima.

Sevilla tiene hoy, alrededor del jazz, un circuito de actividades que muestra una cultura jazzística notable y arraigada, equiparable a otros espacios creativos más encumbrados: actuaciones en directo, festivales, conciertos, seminarios, talleres, publicaciones, programas de radio…, y sobre todo, lo más importante, un numeroso grupo de músicos de una gran calidad que desarrollan su trabajo en la ciudad, día a día, a pesar de las dificultades.

Pacto por la Cultura en Andalucía

La pasada semana se presentó el Pacto por la Cultura en Andalucía. Básicamente, el texto plantea una declaración de intenciones que orientará las políticas culturales de la Junta de Andalucía en los próximos años con unos objetivos que ojalá se cumplan. Todos lo deseamos y el mundo de la cultura andaluza, las personas que hacen posible que la cultura sea algo vivo y tangible, lo necesita. Alabar la propuesta y valorarla se hace necesario.

La desconfianza a la declaración de intenciones del documento viene cuando se piensa que la iniciativa aparece sin un diagnóstico mínimo, que sitúe la vida diaria del mundo cultural andaluz, y de un plano de situación a partir del cual las buenas intenciones se materialicen en actuaciones que faciliten y potencien el desarrollo de las prácticas culturales, las que hacen que lo cultural sea una realidad en Andalucía. No debería ser sólo una puesta en escena propagandística y ceremonial como la del pasado jueves, lo dicho y escrito debe materializarse en la práctica y esa materialización tiene muchas formas y modos de llevarse a cabo.

En el documento se alude a las asociaciones culturales, se habla expresamente de potenciar el asociacionismo cultural. El asociacionismo cultural es una realidad, no todo en la cultura son industrias culturales. La asociaciones culturales sin ánimo de lucro son a la cultura lo que las PYMES a la economía. Las asociaciones culturales, en pueblos, barrios y ciudades, organizan actividades culturales y desarrollan proyectos que de otra manera jamás se realizarían. Con pocos medios, y con trabajo voluntario de sus asociados, llevan la cultura a donde las instituciones no llegan, sus prácticas culturales plantean y posicionan una cultura dinámica y crítica diferente de la que circula por los canales culturales más accesibles al ciudadano. En una democracia, la crítica es un ejercicio fundamental de la ciudadanía. Las asociaciones culturales sin ánimo de lucro trabajan con una audiencia cercana, crean nuevos públicos, dan trabajo a creadores y artistas que quedan fuera de los circuitos institucionales. Son vanguardistas, no en el rimbombante sentido artístico-moderno del término vanguardia, sino en la acepción más socio-cultural de la palabra: crean nuevas subjetividades, sensibilidades y conexiones con otros paisajes culturales, proponen lo que las instituciones no llegan a ver, siquiera intuir, porque no aparece en los grandes carteles del espectáculo cultural, agrupan a personas sin más interés que compartir y difundir la afición por las actividades que los reúne. Hacen cultura participativa desde la base social en la que trabajan. Es necesario subrayar la función cultural y social qué desempeñan y el uso qué hacemos los ciudadanos de sus propuestas y actividades culturales. Organizan ciclos de cine, exposiciones, conciertos, festivales de música, teatro, conferencias, radios comunitarias, intercambios culturales, mantienen páginas webs, e-zines, editan libros y revistas, realizan actividades de cercanía que en muchas ocasiones rebasa el ámbito de lo local sin dejar de ser y construir la cultura andaluza.

El documento también habla de potenciar la presencia de la cultura en los medios de comunicación audiovisuales. Los medios de comunicación no sólo son difusores de cultura, son cultura en si mismos y hacen cultura. Su labor de mediación les da una dimensión cultural de tal magnitud y amplitud que son fundamentales a la hora de hablar del desarrollo de la cultura andaluza. En ellos reside una de las claves más importantes de todo lo que estamos hablando. No basta que den cabida a las manifestaciones artísticas. Su forma de entender lo cultural influye en el modo en que la cultura se presenta y como la audiencia la percibe y recepciona. Los medios construyen la percepción de los públicos. En concreto RTVA es fundamental por su audiencia y contenidos. Es algo que los políticos conocen bien, lo utilizan a diario, y podían tenerlo en cuenta para el desarrollo de la cultura en Andalucía. La TV, no sólo entretiene, educa, en el sentido más amplio, denso y controvertido de la palabra.

En estos momentos desde las instituciones autonómicas se están haciendo movimientos muy importantes para el futuro de la sociedad andaluza. Están en marcha la elaboración de la Ley Andaluza de Participación Ciudadana y de la Ley de Comunicación Audiovisual de Andalucía. Algunos de los contenidos del Pacto por la Cultura en Andalucía deberían estar presentes en estas dos leyes que se están elaborando y el Pacto por la Cultura en Andalucía debe tenerlas en cuenta, para que éste deje de ser una declaración de intenciones y se direccione hacia actuaciones políticas concretas que redunden en el desarrollo de sus propuestas. Es fundamental que se establezcan mecanismos de transparencia y control social de las instituciones públicas, en este caso de las culturales, que posibiliten el avance progresivo en la democratización de su funcionamiento con la participación de todos los sectores culturales ciudadanos.

Internet, cultura y reciclaje

El reciclaje es el proceso por el que recuperamos total o parcialmente materiales reutilizables. La acción de volver a introducir en el ciclo de producción y consumo productos y materiales desechados aparentemente inútiles. El reciclaje encierra un componente simbólico importante. El arte contemporáneo lo ha utilizado desde la segunda década del siglo pasado –los collages cubistas, los objets trouvés de Duchamps, el ready-made dadaísta o todo el conceptualismo y sus derivados posteriores desde final de los sesenta. Los objetos recontextualizados, junto a otros objetos, intervenidos o en solitario, cobran un nuevo sentido a los ojos del espectador. Es el espectador, desde su cultura personal, quién direcciona la significación de lo que ve, quién dota y otorga sentido a lo expuesto.

En el arte contemporáneo se reutilizan ideas y lenguajes, prácticas y procesos de trabajo provenientes tanto de otros momentos de la historia del arte como de otros espacios culturales. Vivimos el momento histórico del collage –esa técnica mixta, híbrida, sin definición previa y siempre abierta. En el mundo contemporáneo todo es utilizable y combinable: objetos e ideas. Jamás en la historia de Occidente hemos tenido la disponibilidad de tanta información. Ni la posibilidad de convertirla, reciclarla, en conocimiento. Todo nos llega sin movernos de casa. La pantalla del ordenador conectado a Internet cada vez se parece más al Aleph de Borges: “En su cristal se reflejaba el universo entero”. El aquí y el allá, el ayer y el ahora, lo uno y los otros, concentrados en un punto al alcance de la mano desde el ratón del ordenador.

Las redes sociales en Internet están llenas de imágenes de autores desconocidos. Fotografías, collages, frases destacadas con imágenes de fondo. Una colección interminable de jpgs que aparecen a diario. Apelan a la sensibilidad, el entendimiento y/o valores de cada uno para proponer o expresar señas de identidad, visiones del mundo, posicionamientos u opiniones de quiénes las hacen circular por la red. Un mundo de creatividad anónima que está provocando un giro radical a la idea que teníamos sobre la circulación pública del arte y su función social. Arte anónimo para audiencias que hacen y rehacen, usan y rehúsan, según creen y entienden –o simplemente simpatizan en el sentido más epidérmicamente sensible del término. Hay de todo y para todos los gustos. Estas imágenes se pueden ver, leer y usar de muchas formas, todo depende del usuario.

En Internet aparece el mundo, y cada día con mayor densidad. No es sólo un reflejo, es una extensión. Las posibilidades para la comunicación social crecen y se multiplican convirtiéndose en un espacio de interacción personal donde construimos cultura mucho más allá de nuestro entorno vital próximo. Al otro lado de la pantalla está el mundo y sus saberes, sólo hay que traspasarla con un clic y apoderarse de ellos en la medida de nuestras necesidades y posibilidades. La información es conocimiento y el conocimiento facilita la vida de las personas.

Cuarenta años de ‘Dark Side Of The Moon’

Se cumplen cuarenta años del álbum Dark Side of the Moon de Pink Floyd. El tiempo no corre, vuela. La efemérides está siendo recogida por los medios de comunicación y sobre todo por innumerables foros, blogs y páginas dedicadas al rock en Internet. Poco más se puede añadir sobre esta grabación que marca un hito en la cultura y la música popular contemporánea. No estaría de más recordar el ámbito de cambios culturales en el que se fraguó, el del rock progresivo de los ’70. A cuarenta años vista, podemos observar como lo cotidiano de hoy fue extraordinario en aquel momento, aunque no nos diéramos cuenta de ello. La perspectiva que da el tiempo hace ver las cosas con otras dimensiones.

Dark Side of the Moon, dio a Pink Floyd su primer nº 1 estadounidense y permaneció en las listas de Billboard 741 semanas, en las listas del Reino Unido permaneció durante más de dos años. El álbum no salió de la nada. En el momento de su grabación, Pink Floyd, llevaban más de ocho años en los escenarios y habían sido, junto a Soft Machine y AMM (el grupo de Cornelius Cardew y Keith Rowe), los animadores del club UFO –sede emblemática de la psicodelia londinense durante la segunda mitad de la década de los sesenta. Habían realizado la banda sonora de varias películas y, sobre todo, venían precedidos por la grabación de ocho álbumes anteriores, uno de ellos, Atom Heart Mother, ya había sido número uno en ventas en el Reino Unido un año antes.

Una idea que se introdujo en la escena del rock de finales de los ’60, fue la noción, muy darwiniana, de “progreso”, por la que el rock se valoraba en términos de evolución y complejidad musical, poética y emocional. El rock, empezó a utilizarse como una forma musical compleja y, simultáneamente, como medio de autoexpresión creativa que no estaba sujeto a exigencias comerciales. Lo primero fue motivado por la creciente importancia de la grabación de LPs. Los músicos, al grabar discos de larga duración que se vendían, podían permitirse desarrollar sus ideas musicales y olvidar las implicaciones comerciales más directas, y aquí fue donde se hizo relevante la otra dimensión del nuevo rock, las pretensiones artísticas de los músicos eran apoyadas por un nuevo oyente que compartía esta idea de rock, una nueva audiencia que quería “apreciar” la música más que consumir pop.

La idea del rock como arte eclosionó con la publicación del LP Sergeant Pepper’s… de los Beatles, aunque estuvo precedida por el éxito comercial de Bob Dylan y los valores de autoexpresión, honestidad y sinceridad que su música representó para toda una generación. Dylan se convirtió en el símbolo de una nueva actitud: era valorado por su estilo individual, sus intuiciones personales, su posicionamiento y visión del mundo, su poesía y su voz. Los músicos de rock profesionales se encontraron en una única (y lamentablemente temporal) situación en la que arte y mercado aparecían como elementos complementarios, no opuestos. Las posibilidades del rock estaban determinadas sólo por la creatividad, habilidad y valores expresivos de sus creadores. La música se convirtió en un elemento simbólico en el que experiencia personal y musical se fundían. Los músicos de rock aparecían como creadores, libres de limitaciones en sus experiencias musicales. Su modo de hacer, sus soluciones concretas a los problemas de hacer música profesionalmente, deben entenderse en referencia a su relación con la audiencia. Para las discográficas, el rock progresivo vendía y si vendía funcionaba.

La naturaleza experimental de la música, la complejidad estructural que fue adquiriendo y los elementos de expresión, innovación y eclecticismo sugerían significados que gravitaban enfáticamente en torno a nuevos valores, alternativos a los que dominaban la vida social de la época. Además de la música norteamericana de la que procedía el rock –blues, country y rhythm&blues– los músicos tomaron muchos elementos de la música folk, del jazz contemporáneo y de las vanguardias de la música académica: Bartok, Stockhausen, Cage, Boulez, Riley, Satie, Ligeti, Messiaen o Varese eran referencias frecuentes y parte de la cultura musical de los músicos.

Pink Floyd, King Crimson, Van Der Graaf Generator y Soft Machine en el Reino Unido, Magma en Francia, Can y Amon Dull en Alemania, Premiata Forneira Marconi en Italia, Plastic People of the Universe en Checoslovaquia, Frank Zappa en USA, por citar unos pocos, fueron la punta del iceberg de una música que, en muy diferentes formas, se hizo presente en todo el mundo occidental. En España los grupos andaluces, Goma, Imán Califato Independiente y Triana, entre muchos otros, y los grupos catalanes de la llamada Música Layetana: Iceberg, Fusioon, Música Urbana, fueron algunas de sus excelentes repuestas nacionales.

Aquello era rock, después vinieron las definiciones, las etiquetas, las clasificaciones y todo lo que ocurre cuando algo, inevitablemente, se hace historia. Que ha pasado en estos cuarenta años en el mundo del rock es el tema de infinidad de artículos, libros y documentales. Hay opiniones para todos los gustos y perspectivas. Cada cual puede hacerse la composición de lugar que más le guste. Las grabaciones están ahí. A ellas volvemos a diario. Son la banda sonora de nuestros recuerdos más vívidos y, aún, de los momentos más vitales.

La cultura día a día

Decía, que la cultura sevillana es mucho más que lo señalado por las políticas culturales de las instituciones públicas, las que gestionan los recursos de apoyo a la cultura. La cultura sevillana está repartida por la ciudad con un día a día de una solidez que va mucho más allá de actuaciones aisladas y efímeras. Estas prácticas culturales que se dan en la ciudad, que hacen ciudad y ciudadanía, deberían ser tenidas en cuenta por las instituciones culturales públicas. El apoyo a la cultura no es sólo económico, cosa que no le vendría nada mal, también lo es el reconocimiento. Contar con los hacedores de estas iniciativas, como agentes sociales locales que son, en el planeamiento de las políticas culturales que les afectan, darles cabida en la difusión de información institucional de las actividades culturales de la ciudad, facilitarles infraestructuras para el desarrollo de sus actividades, en fin, hacerles el trabajo diario menos complicado para que puedan seguir creciendo en sus actividades.

Comparen las actividades que se desarrollan semanalmente en Tramallol, en Pasaje Mallol (casco antiguo), con las actividades del ICAS municipal, por ejemplo. Las diferencias no residen sólo en los medios de unos y otros para desarrollar su trabajo, también están en el modo de entender lo cultural, su función y uso, en relación con la ciudadanía –los usuarios con los que comparten sus actividades. Al fin y al cabo, los destinatarios últimos de las propuestas de unos y otros somos los sevillanos y sevillanas. No es lo mismo dirigirse a espectadores que hacer usuarios, no es lo mismo tener visitantes que participación ciudadana.

Comparen la Tv municipal, Giralda TV, con Radiópolis FM. Dos proyectos de comunicación social surgidos casi paralelamente desde el Ayuntamiento de Sevilla. Radiópolis funciona en este momento sin ayudas públicas y todo su trabajo radiofónico se desarrolla con voluntarios que día a día hacen una radio que marca diferencias con la radio convencional. Dando cabida en sus programas a la cultura local y dando voz a la sociedad civil sevillana, focalizando Sevilla desde una perspectiva ciudadana y emitiendo lo que otras emisoras locales no emiten por no ser comercial, es decir, por no ser supuestamente rentable económicamente, y salirse de las formulas y enfoques convencionales.

Igual se podría decir de pequeñas editoriales, (visiten Padilla Libros Editores & Libreros en la calle Feria), discográficas, talleres artesanales, grupos de teatro, escuelas de flamenco, locales de ensayo, asociaciones, etc, al compararlas con las mismas actividades realizadas por cualquier institución pública. Más que supuestas obras maestras, producen cultura para el día a día de los sevillanos y sevillanas. También para los visitantes que buscan conocer el vivir de la ciudad fuera de las guías turísticas y los listados de “40 principales en lo que sea”.